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GNOME 42: 3 semanas después

Hace poco más de 3 semanas comencé a usar GNOME 42 como mi único entorno de escritorio. Como fan de Plasma y los tiling window manager, ¿cuál ha sido mi experiencia hasta ahora? Bien, se las cuento.

TL;DR: Mi experiencia ha sido… buena, bastante buena. Entiendo el atractivo que GNOME y su workflow tienen, y la vista de Actividades resulta bastante útil e intuitiva, tanto si estas usando mouse o si tienes tus manos en el teclado. Sin embargo, no puedo dejar de resaltar algunos detalles que no me agradaron y que necesito mencionar para que mi conclusión sea más completa.

Simplemente funciona

GNOME hace justicia al eslogan "It just works". Entiendo el atractivo de esto. No necesitas (ni puedes) configurar nada para tener un entorno bastante completo y fácil de usar. Acostúmbrate al paradigma que ofrece y terminaste, comienza a trabajar. Las aplicaciones que vienen por defecto ofrecen lo básico para comenzar a trabajar: un editor de textos, un visor de imágenes, una capturadora de pantalla, calendario, terminal, entre otras.

La búsqueda en la vista de actividades me dejó satisfecho, aunque mis exigencias no son muy amplias: lo primero que busca y que enfoca son las aplicaciones, que es lo que buscamos la enorme mayoría del tiempo (de verdad Krunner, toma nota de esto, cuando busco "Dolphin" me refiero a la aplicación, no al PNG de delfines); la búsqueda se amplía a documentos, relojes, contactos sincronizados con Nextcloud, eventos de calendario, e incluso caracteres y los marcadores del navegador, todo sin configurar nada. El entorno Simplemente funciona.

Pero eso es quizás mi mayor conflicto. Funciona, pero hasta ahí. Las aplicaciones por defecto las siento, en el mejor de los casos, limitadas sin oportunidad de crecer, o con una selección cuestionable de funciones. Listo algunos ejemplos:

  • Nautilus permite editar la barra de direcciones mediante atajos de teclado, pero no con el mouse.
  • Solo hay vista de rejilla y de lista en Nautilus, no se agrupan los archivos por grupo.
  • El selector de archivos no muestra miniaturas de imágenes, mas Nautilus sí.
  • El menú de la parte superior derecha permite controlar el volumen, pero no elegir el dispositivo que quiero usar, obligándome a ir a la aplicación de Configuración para elegirlo.
  • El calendario se sincroniza con el clima, pero no permite saltar a una fecha específica, ni hay vista de agenda para ver los eventos en lista.
  • No hay forma de esconder los controles en el Visor de Imágenes, por lo que siempre ves los botones de "siguiente", "anterior", y "rotar imagen" sobre la imagen.
  • Presionar click derecho sobre el fondo de pantalla despliega un menú practicamente inútil.
  • Algunas configuraciones, en mi opinión básicas, están en la aplicación de GNOME Tweaks, como la política para enfocar ventanas, la Tecla de Acción (por defecto es Alt), o las aplicaciones que se inician junto con el sistema. Estas son solo algunas de las cosas que me vienen a la mente ahora y que considero hasta cierto punto básicas. Entiendo lo que GNOME quiere lograr y lo aprecio. "El usuario promedio no necesita <inserte funcionalidad específica>, sin embargo, la selección de lo que el usuario "promedio" necesita y lo que no me parece cuestionable. ¿Elegir si quieres escuchar sonido en tus audífonos o tu bocina es menos importante o más avanzado que cambiar la política de conservación de energía? ¿Tener que crear un archivo vacío en la carpeta de "Plantillas" cuando cualquier otro gestor de archivos ofrece la opción de crear un archivo nuevo? Lo dudo, pero no soy experto en UX, me limito a mencionar mis necesidades y gustos.

El tema de los recursos

GNOME consume más RAM y CPU que plasma, no se diga que XFCE, sway o i3, y mucho menos que Windows 10 que consume por defecto casi siempre el 50% de los recursos disponibles.

En un arranque normal, sin ninguna aplicación corriendo al fondo salvo las que GNOME y OpenSUSE deciden arrancar por defecto, estoy consumiento poco más de 1 Gb de RAM. No me afecta en lo absoluto, pues tengo 8 Gb de RAM que jamás he ocupado en su totalidad. Sin embargo, me preocupa la sensación de lentitud en el sistema.

Es cierto que no tengo un sistema muy nuevo ni rápido, pero ni con transparencias activas y efectos rimbombantes había sufrido bajas de frames como las que sufro en GNOME 40+. Abrir la vista de Actividades es dolorosamente lento y trabado, abrir la lista de aplicaciones (que por cierto, preferiría que estuvieran por orden alfabético ya que no tengo un touchpad de última generación y moverse en ella es tardado) es lento también, buscar algo tarda un par de segundos en mostrar resultados, pero lo peor viene al despertar de la suspensión, pues el sistema parece que sigue medio dormido y los menús del panel superior no siempre abren o el sistema se comporta especialmente lento.

He experimentado un par de problemas más, pero eso se lo achaco más a Wayland que ha GNOME en sí. En un par de ocasiones tras despertar de una suspensión, Mutter crasheó, algo que he experimentado en Plasma y sway anteriormente. Igualmente, algunas aplicaciones Qt5 desarrolladas por Plasma no abren debido a que Wayland no esta configurado para ellas.

¿Me quedaré en GNOME?

Durante esta experiencia me pasó algo muy particular: no sentí interés por personalizar el sistema. Extensiones para probar sobran, y ya quedó demostrado que libadwaita es personalizable editando `~/.config/gtk-4.0/gtk.css`, pero a pesar de ello, no sentí el gusanito de modificar algo. Quizás por lo complicado de la tarea, pero me sentí agusto con el sistema como estaba. Instalé un par de extensiones para activar el modo oscuro manualmente y para hacer transparente el panel, pero no más.

GNOME 42, contrario a lo que pensé, resultó ser aburrido. Plasma o sway tienen excelentes configuraciones pero hay algo que me invita a mover todo lo posible, ofreciendome tardes entretenidas. GNOME por otro lado, aunque lo instalé por el interés en el ecosistema de extensiones, no me invita para nada a modificarlo. Una situación interesante.

Ante la pregunta, ¿me quedaré en GNOME? la respuesta es… ¡no! Acabo de decirlo, GNOME es aburrido, y uno de mis hobbies es cambiar como funciona mi computadora cada 15 días. Además de la lentitud que mencioné anteriormente me hacen buscar por otros lados. Estas 3 semanas, sin embargo, hicieron que me enamorara de la vista de Actividades y algunos aspectos de GNOME que trataré de recrear en otros entornos… por diversión, claro está.

Que no me quede en GNOME 42 no significa que no lo aprecie o entienda su atractivo. Tras esta experiencia definitivamente recomendaré GNOME. Acostumbrarse a su paradigma puede ser complicado para algunas personas, y si vas a instalar Dash to dock y añadir botones de minimizar ventanas, mejor instala Plasma, pero si buscas una experiencia diferente, pero usable, GNOME 42 es definitivamente para ti. ¿Para mi?… quizás no todavía.